En 1959 se descubrió una majestuosa creación natural con formaciones geológicas de singular belleza, y en su interior se oculta un hallazgo trascendental para la humanidad. Se trata de la reliquia humana más antigua hallada hasta la fecha en Grecia, perteneciente a una etapa de transición temprana entre el Homo erectus y el Homo sapiens arcaico (humano anatómicamente moderno), de particular importancia para el estudio de la evolución de la especie humana y su presencia en el continente europeo. La cueva servía entonces de refugio para personas y animales carnívoros. Parte de los hallazgos se exhiben en el museo de Petralona.










